Noticia extraida del Diari de Tarragona

La quinta edición de la Vermutada Popular de Reus superó todas las expectativas. En total se sirvieron 4.000 vermuts entre los asistentes que acudieron al evento en la plaza Mercadal.

La quinta edición de la Vermutada Popular de Reus encontró en el tiempo un aliado. El sofocante calor de los días anteriores escapó de la ciudad. En su lugar un ambiente más fresco fue el protagonista de la jornada en la plaza Mercadal. Temperatura que los asistentes agradecieron y que no reprimieron las ganas de degustar un buen vermut. Desde las doce del mediodía el público contestó al ‘toque’ de la hora del vermut. La céntrica plaza fue llenándose de grupos de amigos, familias y conocidos que disfrutaron de esta bebida singular de Reus.

En esta quinta jornada se sirvieron 4.000 vermuts entre los asistentes, una cifra superior a la del año pasado. Desde el inicio la organización ya intuyó el éxito de la iniciativa organizada por los Amics del Vermut de Reus i Comarca, con el patrocinio de los Vermuts Miró de Reus, y la colaboración de la Cambra de Comerç de Reus y l’Agència de Promoció de Ciutat del Ayuntamiento de Reus.

Las patatas de la Patateria Laurie de Reus y las olivas la Masrojana, del Masroig se sumaron a la perfección del momento. Y es que la hora del vermut es un ‘ritual sagrado’ para los reusenses antes de la comida. Es más que habitual la instantánea en la que amigos y familias enteras disfrutan del buen tiempo en una terraza, un culto que ayer compartieron. En esta ocasión los colores negro, rojo y blanco de los sombreros promocionales de la Vermutada sobresalían en la panorámica del Mercadal.

Elisabeth y Xavi descubrieron la Vermutada el año pasado, y esta edición repitieron. Para ellos el ritual de la hora del vermut es muy sencillo. «Dos olivas pinchadas en un mondadientes, un trocito de limón y que no escasee el vermut», explica Elisabet. Pedro y Mari tienen más experiencia. Desde el primer año son fieles a la concurrida cita. «Nos gusta el vermut», argumentan para justificar su presencia, y confiesan que «en casa nunca falta una botella fresca en la nevera y tampoco escatimamos en olivas y patatas».

La solidaridad también fue protagonista. Aquellos que compraron el Vermut Cola, cuya receta incluye avellana, colaboraron con la entidad AFANOC, l’Associació de Familiars i Amics de Nens Oncològics de Catalunya. Se vendieron las 2.000 unidades disponibles.

Los asistentes disfrutaron del vermut y también de la música, que prometía la Gozadera, y que alentó la espera de quienes hacían cola para conseguir el tique de la degustación. Algunos de los que pacientemente guardaban su turno, la hilera llegaba a la esquina de la plaza Mercadal con la calle Monterols, ya lo hacían con la ventaja de saborear el primer vermut, patatas y olivas. Pedro lo tiene claro: «Más que ver y disfrutar la Vermutada, hay que beber vermut».

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